Una aproximación al uso del plástico hidrosoluble en la construcción

Plástico hidrosoluble y construcción parecen, intuitivamente, vocablos contrarios o contradictorios. Lo que el hombre construye tiene vocación de permanencia y el plástico hidrosoluble en presencia de un medio húmedo se disuelve, desaparece.

Esta contradicción, sin embargo, puede ser solo aparente, pues varias son las posibles aplicaciones de un polímero hidrosoluble y biodegradable, en el proceso de construcción de edificios o infraestructuras y el siguiente ejemplo sirve para ilustrarlo.

Se refieren además a elementos mayoritariamente presentes en casi toda obra: aditivos para el hormigón. Múltiples son los aditivos que potencialmente pueden configurar los modernos hormigones que ofrecen los grandes y pequeños fabricantes. Su dosificación y el proceso de mezclado con el agua, la grava y el cemento son críticos para la obtención de la calidad y especificaciones deseadas y está resuelta por las plantas suministradoras. Así mismo, el efecto del aditivo depende de la concentración que se use. Es por ello que añadir la cantidad justa se hace necesario. Dosificar de forma exacta los aditivos es fundamental para conseguir la calidad deseada del producto final.

No obstante, muchos de ellos son añadidos en el sitio de la construcción por los operadores de la hormigonera. Con frecuencia son retardantes o aceleradores de fraguado o endurecimiento, plastificantes, colorantes, etc., que se añaden a granel o en dosis preconfeccionadas y envasadas en sacos de plástico convencional o papel. En la mejor de las ocasiones el envase que los contiene es triturado en el proceso de mezcla y en mas ocasiones de las necesarias reaparecen en la superficie incómodas partículas del mismo que permanecen en el edificio durante muchos años y que pueden afectar no sólo estéticamente sino a la calidad misma de la aplicación.

Las propiedades físicas y el comportamiento del plástico hidrosoluble lo equiparan a las formas de embalaje conocidas en el sector cementero y añaden la enorme ventaja de su desaparición por disolución en el agua de la mezcla.

Además de las comentadas, el plástico hidrosoluble tiene otras muchas aplicaciones y usos en la construcción y en otros sectores de nuestra economía que requieren envases o recubrimientos con una vida limitada.

Ver el artículo completo de la Revista Plásticos Modernos aquí.

 

 

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