El plástico del futuro

La comunidad científica ha propuesto alternativas para sustituir el uso de polímeros contaminantes y generar tecnologías más limpias. Algunos de estos descubrimientos han demostrado gran viabilidad, siendo adoptadas por la industria con gran éxito; otros han obtenido resultados poco favorables, por su alto costo y complejo procesamiento.

Shrilk

Es un plástico compostable, que ha sido apodado como “el plástico del futuro”. Su descubrimiento fue realizado en la Universidad de Harvard, luego de experimentarse con el quitosano, un polisacárido que se obtiene al combinar la quitinade los crustáceos, y añadirle proteínas de la seda y aserrín.

Es económico, fácil de procesar, de múltiples aplicaciones industriales y rápida degradación. La industria del plástico y la medicina han puesto su mirada en este descubrimiento con sello español, que cuenta con el apoyo de grandes universidades. Se espera que en dos años pueda ser comercializado.

El Grafeno

Es un material obtenido del grafito, actualmente merecedor del Premio Nobel. Es más resistente que el acero, elástico, impermeable, superconductor, y ecológico. Se perfila como el sucesor del plástico en la elaboración de teléfonos móviles, ordenadores, prótesis, etc; razón por la cual, compañías como Samsung e IBM han mostrado particular interés. Las innovaciones resultantes de este material podrán verse en el mercado en unos cinco años.

Los biopolímeros de base vegetal también forman parte del futuro. 

La cutina sintética, es un plástico biodegradable de gran potencial obtenido de la piel del tomate. Los científicos de la Universidad de Málaga, responsables del hallazgo, aseguran que puede utilizarse para la elaboración de envases plásticos y toda clase de poliésteres. Este bioplástico es económico y sustentable.

Importantes empresas están experimentando con biopolímeros de vegetales. Recientemente Sanyo y Pioneer anunciaron la producción de CDs elaborados de maíz, mientras que NEC ya está produciendo tarjetas madres de este material. Otros experimentos combinan biopolímeros de residuos agrícolas con nano aditivos, para hacerlos autodegradables e inteligentes. Todo apunta a que los plásticos del futuro serán ecológicos y autodestructibles.

Sólo resta esperar que el trabajo en conjunto de la comunidad científica, los gobiernos y corporaciones rindan frutos para nuestro planeta.

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